Hola, chicos... Puítas está un poco
¡YA ESTÁIS TARDANDO!
Aquí se os deja este blog para que comentéis las entradas, es vuestro. Si alguien quiere hablar sobre cualquier cosa, criticar, decir que me he equivocado, corregir, halagar o cualquiera otro menester referido a este blog o a algo que se trate en él, ya estáis tardando... (no sé qué hacéis que no lo habéis escrito aún).
Je, je,... es broma, pero que sepáis que este sitio está abierto para toooooda clase de comentarios (siempre que no sean de mal gusto, claro). GRACIAAAS!!!!!
Sí queréis contactar con el autor, que estará encantado de atenderos, es un tal Josélez, y su correo es Jurasic09@gmail.com
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domingo 6 de diciembre de 2009
LIRIOS PIRENAICOS (Iris latifolia)
Hola, chicos... Puítas está un poco
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viernes 20 de noviembre de 2009
Viaje Pirineos: 4ª jornada (Pirineo Navarro-Selva de Irati(IV))
Atención, atención... ¿quién ha dicho por ahí que el pesao de Josélez no iba a continuar su ilimitada serie de Los Pirineos, más larga que un día sin pan? Pues aquí continúa con la cuarta entrega, donde tres esforzados exploradores viajaron desde el Monte Aezcoa hasta las casas de Irati, donde las cosas que vieron les maravillaron, hasta llegar a la Reserva Integral de Lizardoia, uno de los mejores exponentes de bosque mixto de hayas y abetos, donde les cayó una de las tormentas más grandes que tuvo lugar en su vida, por lo que tuvieron que volver corriendo al coche, y aún así siguieron viendo prodigios de la naturaleza durante su vuelta...
Al levantarnos, ya estaba allí nuestro amigo el pinzón, para acompañarnos:
Cerca del área de acampada, unas hayas retorcidas, carboneadas quizá durante siglos, nos contemplaban como seres míticos:
Por allí vimos la hermosísima Colias crocea, y el envés de un helecho, con sus esporangios a punto de soltar las esporas:
Una labiada (quizá Lamium sp.) y las hojas de un haya (Fagus sylvatica)
Un sauco y un cartel anunciando donde estábamos nos hacían volver a la realidad ¡ya no volvíamos, nos íbamos a otro sitio a plantar las tiendas!:
Y partimos again en coche por esas carretericas de dios (y es que hay cada una por ahí...¡uf!)
Pasamos por pueblos muy bonitos, como Jaurrieta, Ezcaroz y Ochagavía:
Aquí (en Ochagavía) nos instalamos en el camping, que mirad qué pasarela de madera más curiosa tiene para poder acceder al mismo:
Bueno, entonces nos pusimos a subir a la sierra, hacia las Casas de Irati..
Hay que ver... tuvimos la suerte de ver un águila culebrera (Circaetus gallicus) cerniéndose contra el viento:
Y llegamos a una zona donde la vegetación era de alta montaña. No había árboles debido a la altura (sé que es una zona de perdiz nival, pero no la vimos). Lo que sí vimos fue el suelo tapizado de hierba, y salpicado de Merendera pyrenaica. A esta flor no hay que confundirla con el azafrán silvestre, ya que no es tan inofensiva como este último, sino que es tóxica (será por eso lo del nombre de Merendera, porque te da la merienda...jajaja)
Paso de Tapla, se le llama a esta zona:
Y después de muchas curvas, entrando ya al bosque de Irati, llegamos a las Casas de Irati, donde en la caseta de información nos anunciaban la presencia de pico dorsiblanco y un montón de especies de árboles...

Las fotos de la Rosalia alpina y el pico dorsibanco (Dendrocopos leucotus) no son mías, ¿eh?:


Y empezamos ya a adentrarnos en el bosque, a pesar de que ya se oían de vez en cuando unos truenos que quitaban el hipo...
Posible trabajo de pito negro en un árbol, helecho bonito (Adiantum nigrum?) y río Irati:
El paseo era escandalosamente bonito; en el interior del bosque, sin embargo, había muy poca luz. Flashes para el arce y esa bonita labiada (que no sé cuál es):
Paisajes botitos...
Cerca de un refugio, árboles junto al río y ejemplar de Malva moschata con mariposilla:
Nos acercábamos a la Reserva Integral de Lizardoia, donde mi hermano y yo vimos hace unos años una marta la mar de bien. Esta vez vimos un halcón abejero (Pernis apivorus) y mi hermana vio un tritón (Jooooo... ¡y yo no!). Rufo posando, y un ejemplar de Belladona (Atropa belladonna)... por cierto, sabíais que a pesar de ser bastante tóxica, algunas mujeres de la antiguedad la usaban para que se le vieran los ojos más negros (porque dilata las pupilas, signo evidente de interés o enamoramiento hacia otra persona), y así parecer más deseables y más receptivas al amor? qué cosas... pero de ahí viene su nombre, bella mujer.
Entre los claroscuros de las hayas, la cosa se estaba poniendo bastante oscura por arriba, así que nos teníamos que volver (amenazaba tormenta):
Aún así, todavía se iluminaban estos inmensos abetos (aunque no lo parezcan, algunos debían de tener más de 60 metros de altura):
Pero entonces ( y no será porque el cielo no lo había avisado ya repetidas veces) cayó el chaparrón previo al Juicio Final (lo digo por la forma de llover y tronar). Así que corrimos como alma que lleva el diablo (siempre he querido decir esto) hacia los coches.
No fue para tanto, lo del día anterior había sido mucho peor. Al poco tiempo de salir de allí en coche paró. Entonces, cuando aclaró, vimos claramente el bosque mixto hayedo-abetal, donde los árboles claros son hayas (Fagus sylvatica), los oscuros abetos (Abies alba). La foto de la derecha no llega a hacer justicia de lo bello que es el hayedo con la luz que había y todas las hojas brillantes de un verde intenso y claro, mojadas y reflejando las gotas de la lluvia recién caída. Era una pasada.
Y volvimos hacia atrás, viendo un alcotán (Falco subbuteo), y unos valles de un verde precioso:
Y entonces... oh, sorpresa! ¡Bisbitas arbóreos y alpinos! Nunca en mi vida los había visto, son chulísimos: la primera imagen es un joven de B. arbóreo (Anthus trivialis) y las otras dos del B.alpino (A. spinoletta):

No habían acabado aquí las sorpresas, pues nos esperaba un verderón serrano (Serinus citrinella) y otro bisbita arbóreo más cerca, aunque a la velocidad que se movía y la poca luz que había, de las tropecientas fotos que hice, sólo unas pocas se salvan:
Por último, unos paisajes con nubes, otra vez desde el paso de Tapla, y bajando hacia Ochagavía:
Curiosa formación ovejeril, fijáos en las marcas que dejan en la hierba...
Un bello crepúsculo o twilight (es que estoy aprendiendo inglés, todavía...) y unos ojazos deslumbrados por los faros del coche. ¿Adivináis de qué animal? ¡De Marta! Al final la vimos... Bieeeeen! Aunque no se vea bien en la foto, era una preciosa Martes martes, que escurrió el bulto antes de poder hacerle una foto decente...
Después de esto, una opípara cena en el pueblo de Jaurrieta, con chistorra o txistorra, etc., donde nos esperaban mis padres y demás familia, nos cerró un día memorable e inmejorable, a pesar de la tormenta. Claro que no sabíamos cómo iban a ser los días venideros...¡hasta la próxima entrega!
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domingo 8 de noviembre de 2009
Me pareció ver un lindo gatito...
sábado 7 de noviembre de 2009
Viaje Pirineos-día 3º: Pirineo Navarro(III). Embalse de Irabia.
Tercera jornada en Irati. La zona de acampada se quedó desierta, a pesar de que aparecieron tropecientos seres de edades tempranas de la nada, la noche anterior, y a las 7 de la mañana ya estaban con sus cánticos religiosos (hay que joderse, con la horita que era... ¿no podían haber esperado a irse?). Bueno, pues desaparecieron al buen rato los ruidosos jovenzuelos, y nos volvimos a dormir...
Imágenes del sitio de acampada, y de la nacarada, again...



Cuando salimos, un cuervo nos saludó, desde su atalaya:



Nos adentramos en la ruta que hay alrededor del embalse de Irabia, en este caso en la ruta de "Los paraísos-Erlan". Y la verdad que había sitios paradisíacos!



Vista fugaz del hayedo, a un lado del camino...


Conforme avanzábamos, el bosque se hacía más denso, y menos luz llegaba hasta abajo... en la primera foto, se ven hongos de los troncos, en la tercera agujeros hechos por el Pito negro (Dryocopus martius), lo sabíamos por el tamaño, y porque es buena zona de pícidos (también de pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos).



En la zona de Los Paraísos, ya se daban unos buenos ejemplares de haya ¡calculamos que algunas tenían más de 50 metros y quizá más de 60!



A continuación unos habitantes de la corteza (un hongo, quizá Coriolus versicolor, y un líquen inusualmente grande llamado Lobaria pulmonaria, conocido como musgo pulmonar (in english) por la semejanza con los lóbulos pulmonares):



Más Lobaria, y un musgo con detalle de las cápsulas:


El bosque podía ser bastante oscuro en algunas zonas. Bajo su manto, encontramos alguna plantilla: una orquídea, Epipactis sp., una fresa (Fragaria vesca), y una ¿pirolácea? (ya me gustaría a mí, ya... pero es que no tengo ni idea de lo que es)



En los bordes del camino, ya con más luz: un brezo, y una Melanargia galathea (corregidme si me equivoco):


Un zarcero común (Hippolais polyglotta) ¡qué suerte, nunca había visto! y una zona del bosque donde vi los duendecillos del bosque, los Agateadores -creo que-norteños (Certhia familiaris)


Aquí comimos, en una adorable y potita zona junto al río, con un puente, desde el que divisé, además del zarcero, al fugaz Mirlo de agua (Cinclus cinclus) y la hermosa Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), signos inconfundibles -sobre todo el primero- de que el río está en un estado inmejorable, sin contaminación...



Y es que el río era salmonero...



Aquí un enlace con el blog de mi hermana, donde explica qué eran esas pequeñas manchitas que había en el agua.

No sé si se aprecia, pero en el vídeo se ven pequeñas cositas que van haciendo cola para subir por la cascadilla ¡son salmones diminutos! Era graciosísimo ver cómo después de caer otra vez, se ponían detrás de sus congéneres a guardar cola, e iban avanzando la mar de disciplinados, je, je...
Una lagartijilla, y un chochín (Troglodytes troglodytes), cantando furiosamente entre las ramas, sin apenas dejarse ver, pero muy cerca de nosotros.


Empezamos a andar otra vez, y alcanzamos una zona muy linda, con su refugio, que resulta que al pasar el río era ya Francia...



Otra lagartija, no sé cual (herpetólogos del mundo, ayudadme!); una panorpa (Creo que Panorpa communis) o mosca-escorpión ¡Vaya bichejo más feo! No lo había visto hasta ese momento... y un agradable paseo de vuelta:



Eupatorium cannabinum, Nacarada de nuevo, y un paisaje francés:



Ya de vuelta, el cielo se oscurecía dramáticamente, aquí una labiada desconocida para mí...




El embalse de Irabia antes de que se rompiese el cielo, y nos cayese la tromba de agua más grande de nuestras vidas...¡a correr!


Después de llegar al coche, siguió lloviendo casi ininterrumpidamente de una forma que daba miedo, así que nos fuimos hasta el albergue más próximo a cenar, porque lo de dormir no estaba muy claro, no sabíamos si la tienda estaría inundada. Al final no, caímos como fardos en los sacos, y no recuerdo nada más...
Imágenes del sitio de acampada, y de la nacarada, again...
Cuando salimos, un cuervo nos saludó, desde su atalaya:
Nos adentramos en la ruta que hay alrededor del embalse de Irabia, en este caso en la ruta de "Los paraísos-Erlan". Y la verdad que había sitios paradisíacos!
Vista fugaz del hayedo, a un lado del camino...
Conforme avanzábamos, el bosque se hacía más denso, y menos luz llegaba hasta abajo... en la primera foto, se ven hongos de los troncos, en la tercera agujeros hechos por el Pito negro (Dryocopus martius), lo sabíamos por el tamaño, y porque es buena zona de pícidos (también de pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos).
En la zona de Los Paraísos, ya se daban unos buenos ejemplares de haya ¡calculamos que algunas tenían más de 50 metros y quizá más de 60!
A continuación unos habitantes de la corteza (un hongo, quizá Coriolus versicolor, y un líquen inusualmente grande llamado Lobaria pulmonaria, conocido como musgo pulmonar (in english) por la semejanza con los lóbulos pulmonares):
Más Lobaria, y un musgo con detalle de las cápsulas:
El bosque podía ser bastante oscuro en algunas zonas. Bajo su manto, encontramos alguna plantilla: una orquídea, Epipactis sp., una fresa (Fragaria vesca), y una ¿pirolácea? (ya me gustaría a mí, ya... pero es que no tengo ni idea de lo que es)
En los bordes del camino, ya con más luz: un brezo, y una Melanargia galathea (corregidme si me equivoco):
Un zarcero común (Hippolais polyglotta) ¡qué suerte, nunca había visto! y una zona del bosque donde vi los duendecillos del bosque, los Agateadores -creo que-norteños (Certhia familiaris)
Aquí comimos, en una adorable y potita zona junto al río, con un puente, desde el que divisé, además del zarcero, al fugaz Mirlo de agua (Cinclus cinclus) y la hermosa Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), signos inconfundibles -sobre todo el primero- de que el río está en un estado inmejorable, sin contaminación...
Y es que el río era salmonero...
Aquí un enlace con el blog de mi hermana, donde explica qué eran esas pequeñas manchitas que había en el agua.
No sé si se aprecia, pero en el vídeo se ven pequeñas cositas que van haciendo cola para subir por la cascadilla ¡son salmones diminutos! Era graciosísimo ver cómo después de caer otra vez, se ponían detrás de sus congéneres a guardar cola, e iban avanzando la mar de disciplinados, je, je...
Una lagartijilla, y un chochín (Troglodytes troglodytes), cantando furiosamente entre las ramas, sin apenas dejarse ver, pero muy cerca de nosotros.
Empezamos a andar otra vez, y alcanzamos una zona muy linda, con su refugio, que resulta que al pasar el río era ya Francia...
Otra lagartija, no sé cual (herpetólogos del mundo, ayudadme!); una panorpa (Creo que Panorpa communis) o mosca-escorpión ¡Vaya bichejo más feo! No lo había visto hasta ese momento... y un agradable paseo de vuelta:

Eupatorium cannabinum, Nacarada de nuevo, y un paisaje francés:
Ya de vuelta, el cielo se oscurecía dramáticamente, aquí una labiada desconocida para mí...
El embalse de Irabia antes de que se rompiese el cielo, y nos cayese la tromba de agua más grande de nuestras vidas...¡a correr!

Después de llegar al coche, siguió lloviendo casi ininterrumpidamente de una forma que daba miedo, así que nos fuimos hasta el albergue más próximo a cenar, porque lo de dormir no estaba muy claro, no sabíamos si la tienda estaría inundada. Al final no, caímos como fardos en los sacos, y no recuerdo nada más...
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martes 3 de noviembre de 2009
Jornada pajarera con Peter H. y Jan en Cabo de Gata (birdwatching en estado puro)
.
Voy a empezar por el principio. Por si alguien no lo sabe, soy un apasionado de los pájaros, aunque no se me note. Y es que no soy de los que sale a menudo a verlos, no me voy siempre que puedo a anotar unos cuantos más para la lista, sino que salgo muy de vez en cuando, casi siempre voy con mi hermano.
Él sí qué es un entusiasta. Desde pequeños, cuando no sabían qué regalarnos a los dos gemelos, nos regalaban libros sobre naturaleza. Empezaron quizá, en la comunión, o quizá antes. Los primeros eran finitos, casi cuentos. Pero resulta que uno de los que más nos marcaron fue un librito verde, estrecho. Era nuestra primera guía seria. E iba sobre aves, era una guía de aves. Era una guía de bolsillo, y tenía una funda oscura (que ya está perdida) y unas tapas duras, verde oscuro. Recuerdo la emoción de ir buscando en las páginas las aves que avistábamos en nuestras excursiones.


El caso es que esta guía en cuestión nos descubrió un vívido mundo de pájaros y aves de intenso colorido y bello plumaje, así como una inmensa variedad de aspectos, cantos, comportamientos, posturas... que podían tener las aves de nuestros campos, decorados con exquisitos y sensacionales dibujos.
Teníamos como diez años, y el libro en cuestión era muy práctico para llevarlo al campo, ya que era pequeño y ligero, aunque como he dicho contenía información valiosísima para nosotros. Cada vez que salíamos con los scouts, en las excursiones, pero sobre todo en los campamentos de

Las Acebeas (Jaén)
verano a Jaén, nos llevábamos nuestra guía, que no nos defraudaba, a pesar de reflejar sobre todo una avifauna europea, que no estrictamente española. ¡Cómo disfrutábamos! Me acuerdo como si fuera ayer de ver con aquellos primeros prismáticos mi primer zorzal charlo, mis primeros trepadores azules, totovías, carboneros garrapinos, etc., etc.
Más tarde nos regalaron también otras guías de aves, como la de Bertel Bruun y Arthur Singer, que era ya una "pedazo" de guía, mucho más gorda y más completa. Pasaron los años, yo me fui a la Universidad, estudié Biología y empecé a trabajar. Una de las cosa en que más gusto me daba gastarme el dinero, era en guías. No sólo de aves, tengo un montón de guías de fósiles, minerales, rocas, mamíferos, insectos, invertebrados y muuuchas de plantas. Además, para el visu de la oposición necesitaba reconocer de un vistazo (de visu) todas esa cosas, por lo que seguí con el vicio. Seguramente haga algún post de las guías que tengo, puesto que, aunque no sea original (el gran Copépodo se me adelantó), da para una buena entrada, porque hay que ver la de material que acumula uno. Pero de momento, céntrate, hombre, que ibas a contar una cosa...
Bueno, estamos en el presente. Trabajo con hordas de seres vivos de mi misma especie (al menos aparentemente) a quienes importan tres pepinos la naturaleza y los seres vivos. Una de las cosas que me hace salirme de la rutina es irme entonces con mi hermano a ver pájaros, a pajarear. Así que, cuando mi hermano dice: ¿Nos vamos? No sólo es el perro el que se pone como loco a saltar con la correa en la boca, yo también (en sentido figurado, claro, no creo que debieráis imaginarme con una correa en la boca y saltando) me pongo muy contento. Y resulta que hace una semana me dice que ha quedado con alguien que conoció hace un tiempo en Almería, para ver pájaros. Y ¿con quién había quedado? Pues nada más y nada menos que con Peter Hayman, el autor del libro con el que comenzaron nuestras andanzas por la naturaleza.



Pajareros y varios libros de Peter Hayman
Ah, bueno, de mi hermano no he dicho nada, pero al igual que yo siempre estaba dibujando, y pintando, así que sus estudios siguieron por ese camino. Después de diversos encontronazos con la dura realidad de que no se puede vivir fácilmente de tus pinturas en Murcia, fue dando bandazos y actualmente dibuja y pinta (aves sobre todo) en diversas publicaciones para una institución muy seria y respetada de la región o comunidad del mismo nombre.

Una publicación y una imagen hecha por mi hermano de un azor (Accipiter gentilis)
Volvemos al fin de semana pasado. Yo le había dicho a mi hermano que por supuesto que sí, que no me lo perdía por nada del mundo, así que me fui el domingo pasado ocultándole a todo el mundo que tenía unas anginas que, sin ser aún de caballo (como me suelen dar), eran ya incipientes, y prometían bastante. Para el que no lo sepa, pasarse horas observando aves, con prismáticos o telescopio, además de no ser muy bueno para las cervicales, es malísimo si tienes la garganta delicada y estás en un sitio muy ventoso. Y se cumplieron las dos condiciones...

Esto es buenísimo, si tienes las cervicales hechas polvo...
Bueno, el caso es que el día fue fenomenal; el Peter este, aunque no tiene casi ni papa de español es muy gracioso, y aunque yo sé algo de inglés, lo que más ayudó fue que viniera acompañado de su vecino Jan, un hombre entusiasta donde los haya, respetuoso y una de esas personas que hace que todo el mundo se sienta cómodo, no sé si me entendéis. Mi hermano no sabe mucho inglés tampoco, así que entre Jan y yo solucionábamos algunos problemillas de interferencia en los mensajes (aquello parecía el juego del teléfono roto), aunque ya digo que Jan era el traductor oficial y que mis muchos años de escuela oficial de idiomas se quedan en mantillas con este hombre, que habla flamenco e inglés perfectamente, español un poco peor, pero tampoco demasiado mal.



Tres imágenes desde la desembocadura de la Rambla de las Amoladeras, y en Cabo de Gata: un gorrión común (Passer domesticus) y unas duchas en la playa.



El paseo de Cabo de Gata pueblo, y un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) posado en un arbolillo en el centro de la imagen (si la ampliáis lo veréis mejor). Aspecto de las dunas con vegetación halófila.
Aunque la pareja de extranjeros y nosotros dos, éramos el centro de las miradas de los lugareños con caras de extrañeza en cabo de Gata.
El Centro de Visitantes de Las Amoladeras, ágaves o pitas para dar y regalar (creo que Agave sisalana), y un observatorio con telescopio en las Salinas de Cabo de Gata:



Una gaviota reidora (Larus ridibundus) y una Garceta común (Egretta garzetta) en las salinas:



Aquí tres de nosotros observando en las Salinas de Cabo de Gata...¿será un pájaro, un avión...? y hablando de lo que habíamos visto.
Lo más interesante para mí es que vimos, entre el Centro de información Rambla de las Amoladeras, las Salinas y el faro, un montón de aves, seguro que me dejo alguna:
Cogujada montesina (Galerida thecklae)
Terrera marismeña (Calandrella rufescens)
Verdecillos (Serinus serinus)
Pardelas cenicienta (Calonectris diomedea)
Alcatraces (Morus bassanus)
Cuervos (Corvus corax)
Flamencos (Phoenicopterus ruber)
Cigüeñuelas (Himantopus himantopus)
Correlimos menudo (Calidris minuta)
y común (Calidris alpina)
Archibebe claro (Tringa nebularia), A. común (Tringa totanus) y A. oscuro (T. erythropus)
Andaríos chico (Actitis hypoleucos)
Ostrero! (Haematopus ostralegus)
Avoceta (Recurvirostra avosetta)
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
Gaviota patiamarilla (Larus cachinnans)
Águila pescadora (Pandion haliaetus)
Águila culebrera (Circaetus gallicus)
etc...
Más fotos:



Acercándonos al Cabo de Palos, y un águila culebrera (Circaetus gallicus)



Una gaviota patiamarilla (Larus cachinnans) y las rocas donde se posaban, junto al faro.



Imágenes del faro de Cabo de Gata. Phoenicurus ochruros hembra (Colirrojo tizón)



Un belga, un inglés y un español. Otra gente, e imágenes del ocaso.



Imágenes desde la carretera. Las salinas y sus montones de sal, otra vez.



Flamencos (Phoenicopterus ruber) , un archibebe común (Tringa totanus) y una aguja colipinta? (Limosa lapponica). Aquí ya casi no había luz.
¡No vimos al famoso camachuelo trompetero, ni a la Alondra de Dupont! ¡snif! Pero lo pasamos estupendamente, con una gente muy maja. Eso sí, la faringitis galopante que me caracteriza en cada cambio de tiempo, hizo acto de aparición, pero valió la pena. Estar con un peso pesado de los ilustradores británicos y un crack en identificación fue una emocionante. En serio. Fue un día memorable...
Thank you, Peter and Jan!
Voy a empezar por el principio. Por si alguien no lo sabe, soy un apasionado de los pájaros, aunque no se me note. Y es que no soy de los que sale a menudo a verlos, no me voy siempre que puedo a anotar unos cuantos más para la lista, sino que salgo muy de vez en cuando, casi siempre voy con mi hermano.
Él sí qué es un entusiasta. Desde pequeños, cuando no sabían qué regalarnos a los dos gemelos, nos regalaban libros sobre naturaleza. Empezaron quizá, en la comunión, o quizá antes. Los primeros eran finitos, casi cuentos. Pero resulta que uno de los que más nos marcaron fue un librito verde, estrecho. Era nuestra primera guía seria. E iba sobre aves, era una guía de aves. Era una guía de bolsillo, y tenía una funda oscura (que ya está perdida) y unas tapas duras, verde oscuro. Recuerdo la emoción de ir buscando en las páginas las aves que avistábamos en nuestras excursiones.


El caso es que esta guía en cuestión nos descubrió un vívido mundo de pájaros y aves de intenso colorido y bello plumaje, así como una inmensa variedad de aspectos, cantos, comportamientos, posturas... que podían tener las aves de nuestros campos, decorados con exquisitos y sensacionales dibujos.
Teníamos como diez años, y el libro en cuestión era muy práctico para llevarlo al campo, ya que era pequeño y ligero, aunque como he dicho contenía información valiosísima para nosotros. Cada vez que salíamos con los scouts, en las excursiones, pero sobre todo en los campamentos de
verano a Jaén, nos llevábamos nuestra guía, que no nos defraudaba, a pesar de reflejar sobre todo una avifauna europea, que no estrictamente española. ¡Cómo disfrutábamos! Me acuerdo como si fuera ayer de ver con aquellos primeros prismáticos mi primer zorzal charlo, mis primeros trepadores azules, totovías, carboneros garrapinos, etc., etc.
Más tarde nos regalaron también otras guías de aves, como la de Bertel Bruun y Arthur Singer, que era ya una "pedazo" de guía, mucho más gorda y más completa. Pasaron los años, yo me fui a la Universidad, estudié Biología y empecé a trabajar. Una de las cosa en que más gusto me daba gastarme el dinero, era en guías. No sólo de aves, tengo un montón de guías de fósiles, minerales, rocas, mamíferos, insectos, invertebrados y muuuchas de plantas. Además, para el visu de la oposición necesitaba reconocer de un vistazo (de visu) todas esa cosas, por lo que seguí con el vicio. Seguramente haga algún post de las guías que tengo, puesto que, aunque no sea original (el gran Copépodo se me adelantó), da para una buena entrada, porque hay que ver la de material que acumula uno. Pero de momento, céntrate, hombre, que ibas a contar una cosa...
Bueno, estamos en el presente. Trabajo con hordas de seres vivos de mi misma especie (al menos aparentemente) a quienes importan tres pepinos la naturaleza y los seres vivos. Una de las cosas que me hace salirme de la rutina es irme entonces con mi hermano a ver pájaros, a pajarear. Así que, cuando mi hermano dice: ¿Nos vamos? No sólo es el perro el que se pone como loco a saltar con la correa en la boca, yo también (en sentido figurado, claro, no creo que debieráis imaginarme con una correa en la boca y saltando) me pongo muy contento. Y resulta que hace una semana me dice que ha quedado con alguien que conoció hace un tiempo en Almería, para ver pájaros. Y ¿con quién había quedado? Pues nada más y nada menos que con Peter Hayman, el autor del libro con el que comenzaron nuestras andanzas por la naturaleza.



Pajareros y varios libros de Peter Hayman
Ah, bueno, de mi hermano no he dicho nada, pero al igual que yo siempre estaba dibujando, y pintando, así que sus estudios siguieron por ese camino. Después de diversos encontronazos con la dura realidad de que no se puede vivir fácilmente de tus pinturas en Murcia, fue dando bandazos y actualmente dibuja y pinta (aves sobre todo) en diversas publicaciones para una institución muy seria y respetada de la región o comunidad del mismo nombre.

Una publicación y una imagen hecha por mi hermano de un azor (Accipiter gentilis)
Volvemos al fin de semana pasado. Yo le había dicho a mi hermano que por supuesto que sí, que no me lo perdía por nada del mundo, así que me fui el domingo pasado ocultándole a todo el mundo que tenía unas anginas que, sin ser aún de caballo (como me suelen dar), eran ya incipientes, y prometían bastante. Para el que no lo sepa, pasarse horas observando aves, con prismáticos o telescopio, además de no ser muy bueno para las cervicales, es malísimo si tienes la garganta delicada y estás en un sitio muy ventoso. Y se cumplieron las dos condiciones...
Esto es buenísimo, si tienes las cervicales hechas polvo...
Bueno, el caso es que el día fue fenomenal; el Peter este, aunque no tiene casi ni papa de español es muy gracioso, y aunque yo sé algo de inglés, lo que más ayudó fue que viniera acompañado de su vecino Jan, un hombre entusiasta donde los haya, respetuoso y una de esas personas que hace que todo el mundo se sienta cómodo, no sé si me entendéis. Mi hermano no sabe mucho inglés tampoco, así que entre Jan y yo solucionábamos algunos problemillas de interferencia en los mensajes (aquello parecía el juego del teléfono roto), aunque ya digo que Jan era el traductor oficial y que mis muchos años de escuela oficial de idiomas se quedan en mantillas con este hombre, que habla flamenco e inglés perfectamente, español un poco peor, pero tampoco demasiado mal.
Tres imágenes desde la desembocadura de la Rambla de las Amoladeras, y en Cabo de Gata: un gorrión común (Passer domesticus) y unas duchas en la playa.
El paseo de Cabo de Gata pueblo, y un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) posado en un arbolillo en el centro de la imagen (si la ampliáis lo veréis mejor). Aspecto de las dunas con vegetación halófila.
Aunque la pareja de extranjeros y nosotros dos, éramos el centro de las miradas de los lugareños con caras de extrañeza en cabo de Gata.
El Centro de Visitantes de Las Amoladeras, ágaves o pitas para dar y regalar (creo que Agave sisalana), y un observatorio con telescopio en las Salinas de Cabo de Gata:
Una gaviota reidora (Larus ridibundus) y una Garceta común (Egretta garzetta) en las salinas:

Aquí tres de nosotros observando en las Salinas de Cabo de Gata...¿será un pájaro, un avión...? y hablando de lo que habíamos visto.
Lo más interesante para mí es que vimos, entre el Centro de información Rambla de las Amoladeras, las Salinas y el faro, un montón de aves, seguro que me dejo alguna:
Cogujada montesina (Galerida thecklae)
Terrera marismeña (Calandrella rufescens)
Verdecillos (Serinus serinus)
Pardelas cenicienta (Calonectris diomedea)
Alcatraces (Morus bassanus)
Cuervos (Corvus corax)
Flamencos (Phoenicopterus ruber)
Cigüeñuelas (Himantopus himantopus)
Correlimos menudo (Calidris minuta)
y común (Calidris alpina)
Archibebe claro (Tringa nebularia), A. común (Tringa totanus) y A. oscuro (T. erythropus)
Andaríos chico (Actitis hypoleucos)
Ostrero! (Haematopus ostralegus)
Avoceta (Recurvirostra avosetta)
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
Gaviota patiamarilla (Larus cachinnans)
Águila pescadora (Pandion haliaetus)
Águila culebrera (Circaetus gallicus)
etc...
Más fotos:
Acercándonos al Cabo de Palos, y un águila culebrera (Circaetus gallicus)
Una gaviota patiamarilla (Larus cachinnans) y las rocas donde se posaban, junto al faro.
Imágenes del faro de Cabo de Gata. Phoenicurus ochruros hembra (Colirrojo tizón)

Un belga, un inglés y un español. Otra gente, e imágenes del ocaso.
Imágenes desde la carretera. Las salinas y sus montones de sal, otra vez.
Flamencos (Phoenicopterus ruber) , un archibebe común (Tringa totanus) y una aguja colipinta? (Limosa lapponica). Aquí ya casi no había luz.
¡No vimos al famoso camachuelo trompetero, ni a la Alondra de Dupont! ¡snif! Pero lo pasamos estupendamente, con una gente muy maja. Eso sí, la faringitis galopante que me caracteriza en cada cambio de tiempo, hizo acto de aparición, pero valió la pena. Estar con un peso pesado de los ilustradores británicos y un crack en identificación fue una emocionante. En serio. Fue un día memorable...
Thank you, Peter and Jan!
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sábado 31 de octubre de 2009
CRUCERO por el MEDITERRÁNEO
¡Lo prometido es deuda! Aquí empieza una serie de fotos reflejando cierto viaje por mar este verano, por el Mediterráneo, de una semanita. El primer día (sin contar el día que salimos y que estuvimos viajando después de salir de Barcelona)

visitamos la Costa Azul, el segundo día Florencia, el tercero Roma, el cuarto Nápoles y Pompeya, el quinto Túnez y el último día fue todo viaje de vuelta. Empezaremos por el primer día de viaje propiamente dicho:




Esto es lo que veíamos al llegar a Barcelona: un buque inmenso, más grande de lo que imaginábamos, y es que alguno de nosotros tenía miedo a ir mareado todo el rato (yo tengo que decir que un poco también).


Al embarcar tienes que pasar por una pasarela ¡Vacaciones en el mar! Lástima que no hubiera nadie para despedirnos, como en el Titanic... La verdad es que entre que llegas, tienes que esperar un montón para embarcar, luego dentro esperar para llegar a tu camarote, cuando llegas lo ves todo muy bonito, casi como de película.


También hicimos un simulacro, aunque tal y como fue menos mal que no hubo ninguna alarma en el viaje, porque la gente estaba de cachondeo y no escuchaba las órdenes (parecían una panda de adolescentes sobrehormonados ¿a qué me suena eso?...). Pasamos la noche en "alta mar"; los camarotes, muy coquetos.


Aquí al llegar a Villefranche, en plena Côte d'Azur, fue toda una sorpresa ¡cuánta luz! y la gente como loca en la piscina, ya tempranito...



Un "barquito" que andaba cerca, las peleas por las hamacas que empezaban ya, y por dentro todo era de un lujo asiático...
Las vistas de Villefranche eran muy bonitas, y el mar superazul, como corresponde a la Costa Azul, of course...





Llegamos a Villefranche y el grupo numeroso se separó en distintas rutas y excursiones: nosotros elegimos ir por las callejuelas coloridas del pueblo pesquero, coger un tren hacia Montecarlo (Mónaco), y allí ir al Oceanográfico, porque no teníamos demasiado tiempo.





Ya en Mónaco:






Al fondo se aprecia el famoso Casino de Montecarlo, una escultura al lado de un edificio importante donde varios soldados hacían la guardia, y ¡una escultura hecha de chapas! Fue de lo que más me gustó de Mónaco, más lo que viene ahora: El Instituto Oceanográfico.



Fuera, un par de cacharrines: una oruga de las expediciones polares, y un submarinillo-batiscafo. Al lado, la puerta del Oceanográfico.
Más adelante, pondré un post exclusivo del Oceanográfico, que da para mucho más. De momento, las imágenes de los recibidores o antesalas de las grandes salas:


¡Pececillos del mar!: uno típico de los corales, un pez cofre y uno mediterráneo, Thalassoma pavo (si no me equivoco).



Más: una anémona con acompañantes (me encanta esta foto), unos peces roca y un pez escorpión (tengo que mirar qué especies son):



Curiosa portada de antigua revista científica; la verdad es que el Oceanográfico no era muy grande, porque la parte de exposición sólo ocupa una parte del edificio, comprometido con la investigación, pero me gustó mucho. Un par de salas con esqueletos y miles de bichitos en formol (cosa que les encanta a los ratones de museo, como yo):



Salimos a todo correr para no perder el tren, ni el barco, y llegamos al "hotel" cansados y con ganas de acostarnos pronto, porque al día siguiente madrugábamos: ¡Íbamos a Florencia!



Paisajes de Mónaco, y dos de Villefranche a la derecha.
La verdad es que Villefranche era un pueblo muy pintoresco, con historias de piratas y todo. Bueno, espero que os haya gustado, ¡hasta la próxima! Ah, y espero no haberos aburrido con demasiadas fotos, creo que ese es mi mayor defecto. Pero decídmelo, si me he pasado...
visitamos la Costa Azul, el segundo día Florencia, el tercero Roma, el cuarto Nápoles y Pompeya, el quinto Túnez y el último día fue todo viaje de vuelta. Empezaremos por el primer día de viaje propiamente dicho:
Esto es lo que veíamos al llegar a Barcelona: un buque inmenso, más grande de lo que imaginábamos, y es que alguno de nosotros tenía miedo a ir mareado todo el rato (yo tengo que decir que un poco también).


Al embarcar tienes que pasar por una pasarela ¡Vacaciones en el mar! Lástima que no hubiera nadie para despedirnos, como en el Titanic... La verdad es que entre que llegas, tienes que esperar un montón para embarcar, luego dentro esperar para llegar a tu camarote, cuando llegas lo ves todo muy bonito, casi como de película.
También hicimos un simulacro, aunque tal y como fue menos mal que no hubo ninguna alarma en el viaje, porque la gente estaba de cachondeo y no escuchaba las órdenes (parecían una panda de adolescentes sobrehormonados ¿a qué me suena eso?...). Pasamos la noche en "alta mar"; los camarotes, muy coquetos.
Aquí al llegar a Villefranche, en plena Côte d'Azur, fue toda una sorpresa ¡cuánta luz! y la gente como loca en la piscina, ya tempranito...
Un "barquito" que andaba cerca, las peleas por las hamacas que empezaban ya, y por dentro todo era de un lujo asiático...
Las vistas de Villefranche eran muy bonitas, y el mar superazul, como corresponde a la Costa Azul, of course...
Llegamos a Villefranche y el grupo numeroso se separó en distintas rutas y excursiones: nosotros elegimos ir por las callejuelas coloridas del pueblo pesquero, coger un tren hacia Montecarlo (Mónaco), y allí ir al Oceanográfico, porque no teníamos demasiado tiempo.
Ya en Mónaco:
Al fondo se aprecia el famoso Casino de Montecarlo, una escultura al lado de un edificio importante donde varios soldados hacían la guardia, y ¡una escultura hecha de chapas! Fue de lo que más me gustó de Mónaco, más lo que viene ahora: El Instituto Oceanográfico.
Fuera, un par de cacharrines: una oruga de las expediciones polares, y un submarinillo-batiscafo. Al lado, la puerta del Oceanográfico.
Más adelante, pondré un post exclusivo del Oceanográfico, que da para mucho más. De momento, las imágenes de los recibidores o antesalas de las grandes salas:
¡Pececillos del mar!: uno típico de los corales, un pez cofre y uno mediterráneo, Thalassoma pavo (si no me equivoco).
Más: una anémona con acompañantes (me encanta esta foto), unos peces roca y un pez escorpión (tengo que mirar qué especies son):
Curiosa portada de antigua revista científica; la verdad es que el Oceanográfico no era muy grande, porque la parte de exposición sólo ocupa una parte del edificio, comprometido con la investigación, pero me gustó mucho. Un par de salas con esqueletos y miles de bichitos en formol (cosa que les encanta a los ratones de museo, como yo):
Salimos a todo correr para no perder el tren, ni el barco, y llegamos al "hotel" cansados y con ganas de acostarnos pronto, porque al día siguiente madrugábamos: ¡Íbamos a Florencia!
Paisajes de Mónaco, y dos de Villefranche a la derecha.
La verdad es que Villefranche era un pueblo muy pintoresco, con historias de piratas y todo. Bueno, espero que os haya gustado, ¡hasta la próxima! Ah, y espero no haberos aburrido con demasiadas fotos, creo que ese es mi mayor defecto. Pero decídmelo, si me he pasado...
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