domingo, 14 de noviembre de 2010

Spiranthes spiralis, una orquídea...¡otoñal!


Buscando setas al borde del camino, la encontré de casualidad. Habiendo sido avisado por mi hermana de la existencia de hongos, y después de descubrir una simple Russula de esas que no se sabe nunca qué especie será, descubrí lo que parecía mi primera Amanita phaloides. Me agaché junto a ella para tomar unas fotos y descubrí una sorpresa aún mayor.


Me escondí para que no me vieran (y por tanto, vinieran) unos niños provenientes de un coche que se paró junto a nuestros vehículos. Nunca he entendido muy bien a los humanos. Puede haber un claro al borde de la carretera, desierto durante toda la mañana. Basta que un coche se pare para que (lo llamaremos efecto llamada) al poco tiempo aquello parezca una romería de la gente que se para, para admirar lo que supuestamente otros admiran. Eso es algo que me irrita soberanamente cuando quiero que algo (un animal, planta, hongo...) pase desapercibido. Bueno, después de tanto rollo, lo que quería decir es que al final vinieron y ¡oh, sorpresa! no arrasaron con todas las setas que había. No eran de esa especie, Homo horribilis, que no deja títere con cabeza ni claro de bosque sin setas. Debía de ser una variante menos destructiva.

Y... allí estaba, una planta minúscula. La tan saboreada en mis guías de campo Spiranthes spiralis, pero que nunca había visto. Os sorprenderá saber, como me pasó a mí, que esta es una orquídea diminuta. ¡No medía más de 10 a 15 cm. la planta entera! Imaginaos lo pequeñísimas que eran las flores. Aunque las fotos que saqué de la planta entera estaban mal, cada flor mide unos pocos milímetros (3 ó 4, a ojímetro).





El nombre viene dado por su característica disposición de las flores en espiral, a lo largo de la parte superior del tallo. Además, tiene una roseta basal de hojas (que es como se llama a las hojas cuando salen todas juntas de la base del tallo) y una fenología algo especial: florecen en agosto, septiembre... ¡e incluso octubre!
Doy fe de ello puesto que esta foto la hice cerca del Cañón de Añisclo el puente del Pilar, el del 12 de Octubre. Espero que os guste.


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domingo, 17 de octubre de 2010

Postales otoñales desde Ordesa



 Sobran las palabras, creo. De todas las fotos que hice este pasado puente del Pilar en Ordesa, donde asistí a un taller de fotografía dirigido por Iñaki Relanzón, allá van un mínimo de imágenes seleccionadas, que espero que os gusten tanto como a mí.



Hojas y bellotas de roble
Paisajes del quebrantahuesos


Hongo ¿Coriolus versicolor?

Espinas de la zarzamora

Chimenea en Escuaín

Vaca en la niebla



Musgo sobre la corteza de un árbol


Pradera de Ordesa

Arce (Acer pseudoplatanus)

Pisos de vegetación en el Valle de Ordesa



Haya magnífica

Hoja de majuelo

Amanita ¿verna?
Coprinus sp.


Arce (Acer opalus)


Pinos negros (Pinus uncinata) asomados a los inmensos cantiles

Foto de portada

Otro ejemplar de haya magnífico

Calocera viscosa



Bosque mixto en Ordesa


Un precioso rincón del río Arazas


Cascada del Estrecho
Gente del taller de fotografía


Lluvia tras el pino negro
 
Musgo en la corteza de un roble

Las tres Sorores


domingo, 3 de octubre de 2010

Fresa, Fresal silvestre, (Fragaria vesca)

El fruto sin madurar

Con fresas ya maduras





Ahora le toca el turno a otro distinguido fruto, buenísimo y dulcísimo cuando ha madurado, perteneciente a las rosáceas, como las plantas del post anterior. Se trata de la fresa, el fruto del fresal, nada que ver con el fresón o las fresas que venden en los supermercados. Lo he visto en los pirineos, en la sierra de Cazorla, en Lugo (los amorodos, no sé si se escribe así). Tienen un sabor dulce pero delicado, parecido a algunos caramelos de nata y fresa... mmmmh, espero que los hayáis probado. "Deliciales"...

La flor del fresal

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Frambueso (Rubus idaeus) y frambuesas... mmm...¡deliciosas!



Rubus idaeus, comúnmente llamado frambueso, es una especie del género Rubus nativa de Europa y norte de Asia. Es un arbusto perenne de entre 1,5 a 2.5 m de altura con forma de vida bienal.
Crece preferiblemente en claros de bosques o prados, en especial donde el fuego o las talas han dejado un espacio abierto para esta colonizadora oportunista. Es de fácil cultivo y tiene tendencia a extenderse a menos que se la mantenga bajo control. Prefiere suelo profundo y ácido pues los calcáreos producen clorosis.

Su fruto es la frambuesa (o frambuesa roja) una polidrupa de sabor fuerte y dulce roja, que fructifica a finales de verano o principios de otoño. Esta fruta del bosque es parecida a la zarzamora pero más pequeña y blanda. (Copiado Extractado de Santa Wikipedia).





La verdad es que la mayoría de las que probé estaban deliciosas (o como dice un amigo, deliciales). Me gustan más que las moras, la verdad. Ahora tengo que pensar si las fresas silvestres les ganan... mmmh, bastante igualadas. Lo que pasa es que la frambuesa tiene un sabor muy delicado, las fresas que he probado solían estar ácidas, no sé. Creo que cada uno/a las debe probar y disfrutar. Es un lujazo y un placer de dioses, desde luego.

Distintas vistas de la planta y sus frutos




Aquí empezando a colonizar la ladera.






Y ya por último, la única foto que tengo con flores, o lo que queda de ellas.




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