domingo, 15 de agosto de 2010

Viaje Pirineos 5 (de la Sierra de Abodi al Valle de Zuriza)




¡¡¡Hola de nuevo!!! 

Una nueva entrega de las aventuras y desventuras de un joselez en apuros por las montañas septentrionales ibéricas está a punto de empezar en este bloj. Cuando resulta que, cosas que pasan, en la vida real Joselez va a "subir" de nuevo hacia esa cordillera mágica que son los Pirineos, también se da cuenta de que hace ya casi un año que fue hasta allá. Cuando parecía que todo estaba perdido, que ya Joselez no iba a publicar más... ¿se habrá cansado del blog? se preguntaba alguien. ¿Le habrá pasado algo en las manos que le imposibilita la escritura?

Arrendajo (Garrulus glandarius) en el camping y Avellano (Corylus avellana) 


 Pues no. Ocurre que se juntaron varias cosas como el final de curso, exámenes y la compra de un piso y posterior mudanza y lío múltiple de casas (esto de tener las cosas que necesitas en ese momento en la otra casa es de lo más estresante), más el escacharramiento del computador y el pseudoarreglo (ahora con los pedales va mejor, no os creáis, pero todavía se me cuelga...) del mismo, etc., etc.
Bueno, que sí, que soy un perro, pero la cuestión es que estoy otra vez aquí, que he descuidado mis deberes blogueriles, y aún así habéis tenido la amabilidad de seguir ahí. ¡MUCHAS GRACIAS!


Y ahora sí que sí, allá va el nuevo episodio de este culebrón que es la jornada en la que subimos al Orhi por la Sierra de Abodi. Os sitúo: estabamos en los Pirineos navarros, durmiendo en un camping de Ochagavía, y esa misma tarde íbamos a ir hacia otro camping, el de Zuriza.


Vistas de Ochagavía u Otsagabia.Subiendo ya a la Sierra de Abodi, nos pasaron cerca algunos buitres y milanos reales.
  Ya se veía el Orhi: 
El Bosque o Selva de Irati se extiende ininterrumpidamente durante kilómetros y kilómetros, más allá de donde alcanza la vista. No en vano es una de las masas forestales más vastas de Europa. 

Ahora unas florecillas: Un pequeño botón de oro (Ranunculus sp.) y a continuación una Campanulácea: Campanula cochleariifolia.

 
 
Una margarita, Bellis perennis?, y una bonita Linaria alpina, algo desenfocada (ejem...). Y por allí andaba la Pritzelago alpina, a la que no hice fotos porque la confundí con otra ¡NOOOOOO....!!!! 


Más campanillas y un cardo típico de estos prados alpinos, que están tan altos (los prados) que ya superan el límite altitudinal del bosque (aquí hace tan mal tiempo durante la mayor parte del año que sólo sobreviven matujas como estas, que no levantan mucho del suelo y suelen crecer -y florecer- sólo en verano). 



Un haya solitaria desafía los vientos huracanados del lugar, y a cambio se desarrolla "en bandera", es decir, asimétricamente. Se nota que los vientos van ladera arriba. Ahora van una serie de imágenes del pico Orhi y sus alrededores. El Pico de Orhi es conocido por ser el “dosmil” más occidental del pirineo, es una de las cumbres más altas del Pirineo navarro. Tiene una altitud de 2.021 metros. Es muy atractivo para la práctica del montañismo.

Al llegar al collado donde había un pequeño aparcamiento nos bajamos del coche. Íbamos en dos coches porque nos habíamos juntado con mis padres y más hermanos (si es que somos de un familiar...). El viento casi nos tiraba, pero había paisajes que te quitaban el hipo (por lo bonitos y grandiosos, no es que dieran miedo)...



Bajamos ya a los alrededores de un bar-restaurante que sirve de centro de reunión de montañeros y esquiadores en la Sierra de Abodi. Dando un paseíllo pudimos ver, antes de adentrarnos en el hayedo, algunas matas de lampazo o bardana (Arctium lappa), cuyos ganchitos -si no lo apreciáis en la foto podéis clicar encima para hacerla más grande- sirvieron de base para inventar el velcro. Es decir, que la naturaleza ya lo había inventado antes, porque hay muchas plantas como esta, con ganchitos cuya función es que se peguen al pelo de los animales (o a nuestra ropa) y nos llevemos lejos sus frutos para dispersarlos por aquí y por allá.


Aquí tenemos una ortiga muerta (Lamium sp., si no me equivoco, aunque también se parece a Galeopsis), llamada así porque tiene hojas similares a las de la ortiga, solo que en este caso no pican.
A continuación, hojas de Eléboro fétido (Helleborus foetidus) y paseo entre el hayedo.

 
Me...conopsis? Sí, es la vieja conocida amapola amarilla, protagonista de un antiguo post. Al lado, el bonito helecho Gymnocarpium dryopteris.


Un tocón hermoso y unas matillas de fresal silvestre (Fragaria vesca), que por cierto, si no habéis probado sus frutos, las fresas silvestres, son todo un lujo para los sentidos ¡están buenísimas!
Una mariposa de la col (Pieris sp.), y el Bar-Restaurante y Centro de esquí Abodi, donde nos atendieron y comimos muy requetebién.

  También os sonará a algunos esta mariposilla, de esta entrada, la cardera. Estos cardos son diferentes al anterior: Eryngium bourgatii o cardo amatista y Carlina acaulis.


Aquí la casa de Heidi, aquí un milano real (Milvus milvus):


Ya de vuelta, atravesamos muchos pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris) y más hayedos espectaculares... hasta llegar a Isaba, un pueblo muy, pero que muy bonito...







¡Precious! ¡¡¡Adiós, Isaba!!!




Al salir de Isaba nos metimos entre cañones y caminos poco transitados, que nos llevaron hasta el Valle de Belagua, valle glaciar impresionante e inmenso, donde se sitúan el bosque o Reserva integral de Aztaparreta, una de las tres reservas navarras (ya habíamos visto Lizardoia) con bosques casi vígenes, que albergan especies de aves tan interesantes como el pico dorsiblanco o el pito negro.



 

Aquí llegando a la zona de Larra-Belagua, cortada por obras. Nos adentramos un poco en el bosque, por la senda de los sentidos. Me encantó. Está adaptada para todo tipo de transeuntes, discapacitados o no. El bosque oscuro y primigenio tuvo la virtud de calmarnos. Tan sólo se oía algún pajarillo de vez en cuando, pero era muy silencioso. Verdaderamente un placer para los sentidos.


Estas hojillas son de Hepatica nobilis, llamada así por le parecido de sus hojas con el hígado. Estoy esperando a ver cuándo la descubro en flor, pero no hay manera...

El bosque nemoroso, y Daphne mezereum, o laureola, no lo sé. Otro Daphne y boj (Buxus sempervirens).

Esto parece un heléboro verde (Helleborus viridis). A continuación un haya con restos de haber sido horadada por pícidos o picos carpinteros, y una oruga ¿?...


Violeta (Viola canina?), hayedo, hayucos y vistas del bosque de Aztaparreta
 
Ya llegábamos por aquí al camping de Zuriza, en un marco incomparable (y no es una frase hecha, era increíble)

Por aquí se veían las hermosas cumbres de los Alanos:
 

Y ya al final, con las últimas luces: la sorpresa final: ¡Un quebrantahuesos! Aunque os pueda parecer una golondrina... ya sé que no se ve muy bien, pero es lo que pude fotografiar, con las últimas luces.

Esperando que no os haya parecido extremadamente pesado os haya gustado, vuelvo en una semana (más o menos). Agur!!!

6 comentarios:

  1. Pues solo nos queda comentarte que todo siga marchando muy bien y felicitarte por este precioso reportaje lleno de rincones maravillosos y fotos preciosas.

    Besos

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  2. Gracias, pareja, por vuestros mensajes, siempre positivos. Espero que a vosotros os vaya también muy bien.

    Besos

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  3. Como te lo curras, compañero, menudo trabajo en una sola carga. El quebrantahuesos ya quisiera sacarle una foto por aquí por Asturias, aunque luego pareciese "una golondrina"

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  4. Gracias, Iván, por pasarte. La verdad es que me paso, así que casi nadie llega a leerse estos posts, que me salen demasiado largos, lo reconozco.

    Bueno, lo de los quebrantahuesos en Asturias no lo sabía, me he enterado al informarme un poco porque el siguiente post va de eso: Quebrantahuesos, y me he quedado de piedra. No te preocupes, que ya te llegará, es suerte.

    Saludos

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  5. Se agradece el regreso, Josélez...que nos tenías algo dejados.
    El Valle de Belagua, particularmente, me parece uno de nuestros mejores ejemplos de valle glaciar por debajo de las cotas de alta montaña.
    En cuanto a las plantas, el heléboro que nos muestras (en todos los casos) es Helleborus viridis, muy propio de aquellos ambientes de bosques húmedos. Y el Daphne es Daphne laureola, de hojas algo coriáceas que recuerdan al laurel. El asunto de encontrar en flor a Hepatica nobilis lo resolverás en cuanto viajes a aquellas latitudes por Semana Santa, que es cuando florecen (finales de invierno, principios de primavera) si bien es posible encontrar ejemplares en flor aún por mayo-junio en zonas muy umbrías. De todos modos, puedes disfrutar de esta plantita en latitudes más cercanas a tu residencia...Por cierto, espero que la mudanza haya concluido felizmente.
    Saludos.

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  6. Pues muchas gracias otra vez, Javier. Gracias por los datos. Me imaginaba que el Daphne era ese por el hábitat nemoral, pero no estaba seguro.

    Sí, por lo menos en Jaén si que hay hepáticas, ya iré. La mudanza... sí, pero al venir de viaje luzco una tendinitis de lo más chula, pero que ya se está pasando.

    Saludos

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