viernes, 22 de enero de 2010

Capilla Sixtina (Sistine Chapel)



Estas son unas imágenes de la famosa sala, de las que pude obtener en mi paso por la nación del Vaticano, en el transcurso de aquel famoso crucero del que tanto os he hablado... Lo primero que te decía la guía que llevábamos antes de entrar es que era una capilla no muy grande, que no nos esperáramos gran cosa... y que no se permitía hablar alto ni se podían hacer fotos con flash, ya que los frescos habían sido restaurados y se destruían poco a poco con la luz y con el aliento (por el ácido carbónico o CO2, me imagino), por lo que me imaginé que, al entrar, llegaríamos a una sala oscura, pequeña y en silencio.















Cuál fue mi sorpresa al entrar allí... El ambiente que reinaba allí era como el de un bar de pueblo, ruidoso, con un continuo murmullo de fondo, y gente hablando por encima del murmullo, algunos a voz en grito. Un jaleo considerable. La mayoría de conversaciones eran en un idioma llamado castellano, para mi vergüenza. Por si fuera poco, había un continuo destelleo de flashes, como si hubiese aparecido alguien muy famoso por una alfombra roja y todo estuviese lleno de paparazzi.


Por supuesto, podéis clickar en las imágenes y aparecerán más grandes...































Dos vistas del techo.



Esto de arriba es el llamado Juicio Universal, que está en la pared, no en el techo de la sala.



El famoso pasaje del Génesis, La expulsión del Paraíso.



Esta imagen es de la Sibila de Delphos, que me encanta.


No sé si sabéis que la Capilla Sixtina fue una obra encargada por un papa, Julio II, a un artista florentino llamado Michelangelo Buonarroti, Miguel Ángel para los amigos (de aquí). Según la guía, el fiorentino fue requerido varias veces...hasta que cedió (no sé podía llevar la contraria a un Papa). La verdadera historia es que era bajo pena de excomunión. En mayo de 1508 aceptó dirigir la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina, cuyos frescos concluyó cuatro años más tarde, después de un trabajo titánico. En esta obra ideó una grandiosa estructura arquitectónica pintada, inspirada en la forma real de la bóveda. Este esfuerzo le creó más tarde según se cree, una ceguera que le acompañó en los últimos años de su vida.


Es una obra de arte con mayúsculas. Aparecen varios pasajes del Génesis descritos, como Las formas humanas y pintadas aprovechan las curvaturas arquitectónicas de la bóveda, deformándolas para que a la vista no parezca siquiera que la cúpula está curvada. Pero es que además las figuras se salen, parece que estén en 3D. Para los frescos se valió de los más caros pigmentos de aquel entonces: lapislázuli, oropimente, minio, etc. El lapislázuli era caro, pero gracias a que era el Papa el que pagaba, los cielos son de ese intenso color azul, como en El Juicio Final. La restauración llevada a cabo entre 1985 y 1989 sacó a relucir unos colores tornasolados y vívidos que nadie se esperaba, y salieron entonces voces que denunciaban que se había destrozado el original, algún crítico llamó a la restauración el "Chernóbil de la Historia del Arte". Parece ser que siglos de polvo y hollín de las velas había tornado sus audaces contrastes de colores en una triste monocromía.


Os explico lo de las imágenes: Arriba os dejo las imágenes sin retocar (excepto la primera), tal cual las veíamos allí. Más abajo os pongo algunas retocadas (excepto la primera, también, que es original) para que salgan más luminosas. En algún caso son mejores las originales, por el contraste. Perdonad por la calidad, han salido así gracias a mi super-zoom. Pero la fotografía tiene unos límites, como en este caso, cuando casi no hay luz, el techo está muy lejos y el fotógrafo tiene las cervicales hechas papilla de mirar hacia arriba. Y de todas formas están los libros, e internete...



Original...

Las de abajo son ya todas retocadas:







¿Qué gozada, eh? Bueno, espero que os haya gustado. Seguramente podría haber hecho un post sobre Los Museos Vaticanos, pero tampoco tengo tanto material. O a lo mejor tengo bastante. Ya veremos cuándo sale algo más...


Ciao!!












domingo, 17 de enero de 2010

Colias crocea

Bonita mariposilla... encontrada casualmente por los Pirineos navarros; me fascinó su color.




PEDRO


Adiós, amigo... esta es mi despedida. Mirad qué guapo era..


Con lágrimas en los ojos que no me dejan ver lo que escribo, recuerdo de él esos inmensos ojos castaños. Esa cabezota inmensa, ese pecho tan ancho, recuerdo perfectamente el calor que daba, el tacto de su áspero pelo, lo juguetón que era... Hacía mucho que no lo veía, años, excepto aquel último viaje a Madrid en que lo vería por última vez. Hace poco me dijeron que no había sufrido. Todo fue muy rápido. Me alegro por él.



Pedro era un perro inusualmente grande, de los más grandes que he visto nunca. Parecía ser un cruce de Gran Danés y algo más, no sabíamos qué más, pero qué más daba... Como era un grandullón, tenía también un corazón enorme. Es uno de los perros más buenos y pacíficos que he conocido.

Vivió conmigo algunos años, mientras compartía piso con su dueño, hasta que éste se fue a Madrid a vivir. Sin embargo, siempre consideré que yo también era su dueño, por todas las veces que lo acompañé en sus largas horas de soledad en el piso, en las excursiones, cuando lo sacaba a pasear, aunque fuera a las tantas, cuando volvíamos de trabajar...


Siempre esperando comida... en eso no cambió durante su vida, je, je.


Bueno, me consuela que allí, en el cielo de los perros estará siempre comiendo huesos enormes, como a él le gustaban... Será siempre un buen amigo.

P.D.:Le he querido hacer una especie de homenaje por mí mismo, para saber que siempre estará por aquí, ladrándome... No he querido hacerlo lacrimógeno ni nada de eso, es que simplemente me he querido desahogar ¡hala!

lunes, 11 de enero de 2010

Introduction to Madeira (Introducción a Madeira)

Espectaculares imágenes tomadas desde el avión de unos acantilados de Madeira. Situadas a unos 1.000 km de las costas de Portugal, estas islas proveían de "madeira" o madera a Portugal en el pasado, debido a que su vegetación natural es la laurisilva, o bosque de hoja lauroide -de hoja similar a la del laurel-, un tipo de bosque subtropical muy húmedo, reliquia del periodo Terciario (hace unos cuantos millones de años). Actualmente este bosque se encuentra muy limitado en su area de distribución, ya que solamente se encuentra en Madeira, las islas Canarias (sobre todo en la Isla de La Gomera) y las Azores constituyen una unidad de vegetación única, la zona Macaronésica. Todo esto hace que la laurisilva sea considerada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero ya me detendré en ella más adelante, esto es sólo una introducción.




Pero bueno, empecemos desde el principio. Empezamos por orden cronológico: Salida de Madrid. Mirad qué fabulosos paisajes hay ya por aquí. ¡Parecen pintados! Los distintos tipos de suelo, rocas, accidentes del terreno, impresos sobre el lienzo terrestre. A mí me dejaron boquiabierto, no sé a vosotros.





Seguimos con unas panorámicas de Lisboa, saliendo de allí para atravesar el Océano Atlántico, y rumbo hacia el aeropuerto de Funchal (Madeira):



Primeras vistas del archipiélago de Madeira ¡Tierra a la vista!. Esta isla fue la primera que vimos; no es la principal, Madeira, sino otra que está a unos 40 km de la anterior, Porto Santo. Obsérvese que la pista del aeropuerto recorre la isla casi totalmente en sentido transversal (a lo ancho). Parece de juguete vista así, eh?



¡Fabulosos! Y muy bellos acantilados, los que vienen ahora. Perdonad la calidad de las imágenes, las ventanas del avión estaban guarrísimas, y en algún caso he tenido que pasarme con el contraste y el procesado de las mismas.



Uauuu! Esta isla tan desértica tampoco es la isla principal, sino una de las Islas Desertas, Deserta Grande, a unos 25 km de Funchal, capital de la isla mayor, Madeira.




Y aquí por fin llegamos a Funchal. La verdad que se ven bastante mal, pero esto es desde el avión, y servirán para abrir boca, ya que la verdadera historia del fabuloso viaje a Madeira está aún por venir, y se prevé que sea un post memorable...



Estas fotos del aeropuerto de Madeira no son mías, pero mirad: ¿a qué da un poquito de miedo que el avión se salga de la pista?


El aeropuerto de Madeira también conocido como Aeropuerto de Funchal y Aeropuerto Santa Catarina, se encuentra situado cerca de Funchal, Madeira.
El aeropuerto era ampliamente conocido por su corta pista de aterrizaje, que, rodeada de altas montañas por un lado y el mar por el otro, hacía bastante difícil los aterrizajes, incluso para los más experimentados pilotos. El largo original de la pista era sólo 1,400 metros, pero se amplió después de diversos incidentes ocurridos en 1977 y posteriormente fue reconstruido en el 2003, casi duplicando el tamaño de la pista. Antes de la ampliación se conocía como uno de los aeropuertos más peligrosos de Europa.

Mientras llegan otras entradas, tendremos que conformarnos con algunas fotos de consolación... (ya os contaré con más tiempo).





















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