Sierra Espuña, Murcia, hace algún fin de semana. Amaneció... ... ... ...y pasaron varias horas... ...hasta que los dos hermanicos Coll se dignaron a aparecer por el Parque Regional de Sierra Espuña , verdadero pulmón de los murcianos en medio de la Comunidad Autónoma de Murcia. Sierra Espuña es una joyica, una perla en un mar de vastedades ¡y bastedades! agrícolas murcianas. No en vano es un símbolo de cómo recuperar un espacio natural, que data de los esfuerzos, allá por las postrimerías del siglo XIX, del insigne Ricardo Codorníu y Stárico , cuya breve reseña biográfica pasaré a plasmar en una entrada posterior. Y, siguiendo con mi rollo, íbamos mi hermano y yo por lo más alto de Sª Espuña, bordeando el Morrón de Espuña, (1585 m), cuando paramos en el aparcamiento próximo a los Pozos de la Nieve, dejamos el coche y empezamos a andar. Es extraño, aunque hace ya algunos años de la muerte de nuestro perro Rufo, aún me parece notar su presen...
Espectaculares imágenes tomadas desde el avión de unos acantilados de Madeira. Situadas a unos 1.000 km de las costas de Portugal, estas islas proveían de "madeira" o madera a Portugal en el pasado, debido a que su vegetación natural es la laurisilva , o bosque de hoja lauroide -de hoja similar a la del laurel-, un tipo de bosque subtropical muy húmedo, reliquia del periodo Terciario (hace unos cuantos millones de años). Actualmente este bosque se encuentra muy limitado en su area de distribución, ya que solamente se encuentra en Madeira, las islas Canarias (sobre todo en la Isla de La Gomera) y las Azores constituyen una unidad de vegetación única, la zona Macaronésica. Todo esto hace que la laurisilva sea considerada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero ya me detendré en ella más adelante, esto es sólo una introducción. Pero bueno, empecemos desde el principio. Empezamos por orden cronológico: Salida de Madrid. Mirad qué fabulosos paisajes hay ya por aquí. ¡P...
Atención, atención... ¿quién ha dicho por ahí que el pesao de Josélez no iba a continuar su ilimitada serie de Los Pirineos, más larga que un día sin pan? Pues aquí continúa con la cuarta entrega, donde tres esforzados exploradores viajaron desde el Monte Aezcoa hasta las casas de Irati, donde las cosas que vieron les maravillaron, hasta llegar a la Reserva Integral de Lizardoia, uno de los mejores exponentes de bosque mixto de hayas y abetos, donde les cayó una de las tormentas más grandes que tuvo lugar en su vida, por lo que tuvieron que volver corriendo al coche, y aún así siguieron viendo prodigios de la naturaleza durante su vuelta... Al levantarnos, ya estaba allí nuestro amigo el pinzón, para acompañarnos: Cerca del área de acampada, unas hayas retorcidas, carboneadas quizá durante siglos, nos contemplaban como seres míticos: Por allí vimos la hermosísima Colias crocea , y el envés de un helecho, con sus esporangios a punto de soltar las esporas: Una labiada (quiz...
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